Yo somos el tiempo que pasa... un espejo borroso de una memoria colectiva..
Soy el inmigrante que viene y va, que desconoce y es desconocido, le doy de comer al tiempo.
A veces llevo zapatos o puedo marchar descalzo, bajo la lluvia quemante o bajo la nieve que abriga.
Puedo mentir o no -ser diferente- sin que nadie lo note.
-Puedo encontrar -o no- pero no puedo extrañar, porque si lo hago pierdo la cabeza y me tardo muchos kilómetros en encontrarla .
Ni siquiera yo podemos comprender las antiguas razones que crearon los mapas de esta mente de olvidos y souvenirs.
Es decir, Soy un espejismo de las necesidades de los otros.
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